23 de Octubre 2021

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13/08/2021

Memorias 5. Entrevista a Raúl Castro

Continuamos con el Ciclo de Entrevistas a Referentes de Organismos de Derechos Humanos de la ciudad de Rosario con el objetivo de tender puentes entre el pasado y los desafíos que presenta el contexto actual de pandemia


Tags: derechos humanos entrevistas  



Hoy dialogamos con Raúl Castro, referente del Colectivo Nacional de Expresos políticos y familiares.


1- ¿Cómo se resignifica la lucha de los organismos hoy, teniendo en cuenta las desigualdades profundizadas por el contexto de la pandemia?
En este contexto, creo que tenemos que tratar de producir más potencia, tener más peso. Hay cosas que no tendrían que pasar, como el vandalismo a los pañuelos de las Madres de Plaza de Mayo o la represión que se da en algunos lugares. Antes de la pandemia esto pasaba menos y, sin activismo, es una política que es difícil de revertir. En este sentido, sería bueno un reagrupamiento de la gente que viene trabajando en el tema de los derechos humanos y encarar una nueva política en derechos humanos. Yo vengo participando desde el ‘73 y me acuerdo que, cuando comenzaron los juicios, la cantidad de compañeros y compañeras que había era grande: de esa camada de gente no ha quedado casi nada. Mucha gente se ha ido por distintos motivos, debemos darnos políticas de renovación: organizar un congreso que reúna a los viejos y los jóvenes para tratar de elaborar algo en conjunto. Creo que se podría recobrar fuerzas con un plenario, un congreso amplio de organismos que discutan la situación, donde los jóvenes traten de tener un mayor protagonismo, ya que son los que le han dado siempre vida a esto. Tenemos que pensar en cómo abrimos la participación. Por ejemplo, la convocatoria de los juicios podría ser un poco más masiva. La marcha del 24 de marzo nos muestra que, cuando se apuesta todo, se moviliza la gente; es impresionante. En definitiva, creo que hace falta una política de ampliación de los sectores y de contención de los jóvenes; los viejos podemos poner voluntad y experiencia.

2- ¿Qué relación hay entre tu experiencia de vida y la militancia en el organismo del que formás parte?
Mi caso fue un poco especial porque tengo una relación con los derechos humanos extrapartidaria. Mi experiencia fue acelerada y arranca en los años ’70 cuando era dirigente en una fábrica que estaba en conflictos en ese tiempo. En el año 1972 había un auge, todos los jóvenes tenían mucha participación en política. En ese momento, estaba en El Chaco y tenía 25 años. Ya era “viejo”, justamente me decían el “viejo”; había muchos pibes de 18 o 20 años que ya habían estado presos -16 tenía el más jovencito-. El peronismo con la Juventud Peronista fue el lugar con mayor auge para canalizar las inquietudes. En mi fábrica era el único perro (militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores -PRT) y había otros 3 o 4 pibes que eran de la Juventud Peronista y menores en edad que yo. Entonces fue un momento muy especial; fuimos asumiendo cada vez más responsabilidades en la lucha.
Esta responsabilidad era una responsabilidad asumida ante los compañeros de la fábrica, de la organización, con los jóvenes de la juventud guevarista que se entreveraban con nosotros. Además, teníamos el convencimiento que ganábamos, que era posible cambiar este mundo; lo veíamos como una cosa sencilla. En mi fábrica arranque siendo solo, se daba así la situación. Pero en poco tiempo, me elijen como delegado, se sumaron dos o tres pibes con boinas rojas y luego, se incorporaron compañeros más viejos. Todo fue creciendo y creciendo, se llegó a formar una agrupación de alrededor de 70 compañeros; entonces, ¡quien nos sacaba ese embale de encima!
Había mucho entusiasmo que era acompañado de un crecimiento de la militancia, por lo cual, no era tan alocado pensar que podríamos cambiar el mundo. Sí, después vimos que fue alocado, pero en ese tiempo yo no me acuerdo de que hubiera cosas que nos salieran en contra. Hacíamos una acción y salía bien, si teníamos los contactos, seguimos haciendo y se seguía avanzando. Si te quedabas, te pasaban por encima. Veíamos que se iba juntando y organizando la gente. Por todo esto, jamás pensamos que ocurriría lo que pasó después. Hace poco se discutió si correspondía hacer un homenaje a un compañero muerto -en aquellos años- en un pueblito de la zona. La discusión entre algunos viejos compañeros giraba en torno a si eran válidos los conceptos que teníamos de aquella época: quien dijera una palabra era traidor. El tema es que jamás habíamos pensado en los límites a los cuales las torturas iban a llegar después. Entonces no se podía catalogar a los compañeros así.
Fuimos protagonistas de ese momento y no había forma de que nos hicieran ver que estábamos equivocados, hasta dentro de la cárcel inclusive.
Cuando salí de la cárcel -estuve detenido acá (Rosario), en Coronda, 32 días desaparecido en Devoto, preso en Chaco y Rawson- empecé a relacionarme con algunos compañeros que habían salido y habían empezado a trabajar en derechos humanos, pero siempre colaborando más desde afuera; si bien todos los ex presos éramos militantes de los derechos humanos.

3- ¿Qué papel tienen los organismos en la construcción de la memoria histórica?
Desde la época en que yo salí en libertad, pasando por el período de preparación de los juicios, han pasado muchas cosas en los organismos: muchas Madres desaparecieron, muchos compañeros que lucharon por los derechos humanos, por quienes estábamos presos, o desaparecidos ya no están y muchas otras se han ido reacomodando. Lo cierto es que hoy en día -momento en donde nos cuesta reacomodarnos- hay que destacar que quienes más están trabajando son las abogadas en relación con los juicios y los testigos que vamos a declarar. Este es un aporte a la construcción de la memoria histórica.
Si bien en todos los avances que se han dado pudo haber alguna decisión política, se dieron porque estuvieron los organismos o una cantidad de compañeros  detrás: los indultos fueron un retroceso, pero se retomó una ofensiva a partir de  eso. Siempre hubo detrás un movimiento que acompaño todo el proceso de avance.


4 - ¿Cuál cree que es el rol de las nuevas generaciones en esta construcción?
Cumplen un rol muy importante. Por eso, siempre hay que incentivar la participación, que sean protagonistas de los hechos de la historia. Que no la vean desde afuera como un comentario, o un hecho. Si no sos protagonista, es difícil que puedas entender bien lo que sucede en todo momento.

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