26 de Noviembre 2020

Noticias

19/11/2020

Poner el foco en el Acceso Abierto y la gestión de datos científicos

La UNR convocó a dos especialistas de la materia para dialogar sobre el estado de la ciencia abierta y sus desafíos a futuro. 


 



El Comité de Acceso Abierto de la Universidad Nacional de Rosario organizó un panel internacional sobre ciencia abierta en el que estuvieron disertando las especialistas Remedios Melero y Maria Esteva. Estuvo coordinado por Paola Bongiovani.

El evento, que estuvo auspiciado por la Asociación de Universidades del Grupo Montevideo (AUGM), fue transmitido por el canal oficial de YouTube de la UNR y contó con más de 200 visualizaciones en vivo.

Balance y perspectivas a casi 20 años de la Declaración de Budapest

Remedios Melero es Doctora en Ciencias Bioquímicas por la Universidad de Valencia y trabaja en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España. Se inició como investigadora en áreas de ciencias y tecnología de los alimentos, pero 2004 se dedica a indagar sobre políticas de acceso abierto, repositorios, derecho de autor y publicaciones electrónicas.

“La ciencia abierta es una concepción en la que no nos podemos quedar con el producto final, que serían en este caso las publicaciones, sino en la que se intenta observar integralmente todo el proceso desde su inicio, financiación, cómo se genera y colabora”.

La especialista dio un balance y comentó sus perspectivas en relación a los casi 20 años de la Declaración de Budapest, una propuesta adoptada el 1 y 2 de diciembre de 2001. El propósito de esta iniciativa fue acelerar el esfuerzo internacional para conseguir el acceso libre en internet a los artículos de investigación en todos los campos académicos. Los participantes de la reunión representaban muchos puntos de vista, múltiples disciplinas académicas, varias naciones, y tenían experiencia con varias de las iniciativas en el movimiento Acceso abierto.

“Antes del 2000 ya existía el acceso abierto en varios lados del mundo, sobre todo en latinoamérica: revistas gratuitas al lector en donde investigadores podían publicar sus investigaciones. La introducción de las licencias Creative Commons en 2002 también es un hito importante, porque define el término de acceso abierto”.

Melero aseguró que en América Latina se ha decidido profundizar desde la parte legislativa a diferencia de algunas regiones de Europa y si bien las legislaciones luego se deben reglamentar para que entren en vigencia, la decisión de que sea un lineamiento a seguir está tomada. “Brasil, Argentina, Colombia y Perú ya cuentan con legislaciones al respecto o van camino a eso, lo que es muy importante para impulsar que la ciencia sea un bien público”.

La investigadora subrayó algunas iniciativas que se están desarrollando en la actualidad, como es el caso de DACyTAr, un recolector de datos de investigación creado en nuestro país o de SILO, un recolector de datos académicos de Uruguay. Además destacó la puesta en marcha de un portal de ciencia abierta de la Universidad del Rosario (Colombia). “En 2002, apenas anunciada la Declaración de Budapest, se hablaba de eliminar las barreras al acceso abierto para descubrir un futuro conjunto de investigación y educación a lo largo del mundo. En 2017 se decretó, en el marco del proyecto europeo Horizonte 2020, que cualquier proyecto va a tener que compartir todos sus datos de investigación. Ese mismo año también Europa creó un monitor de ciencia abierta”.

En cuanto a la publicación de las investigaciones en revistas científicas, Melero llamó a romper con un mito que circula dentro de la comunidad científica. “Muchas veces se dice que publicar en acceso abierto es caro y no es así. Lo que sí es caro es hacerlo en revistas que piden una cantidad exorbitante de dinero para publicar, por lo que no hay que aceptar eso. Hay que buscar aquellas que luego nos permitan depositar una copia en nuestro repositorio”.

La curación digital como pasos interactivos

Maria Esteva es Doctora en Ciencias de la Información e Investigadora Científica de la Universidad de Texas. Trabaja en el Centro Avanzado de Computación de esa casa de estudios y sus estudios se centran en temas de curación de datos digitales, diseño de arquitecturas para colecciones digitales, preservación digital y uso de métodos de análisis de datos aprendizajes de máquinas minados de textos, inteligencia artificial para la curación de datos y registros digitales.

En el panel Esteva, definió al proceso de curación de datos como un “término que se origina en el contexto de los museos y que llevado al campo de acceso abierto y datos digitales es una actividad interdisciplinaria porque combina lo que es el conocimiento sobre la colección científica y el conocimiento sobre cómo representar datos y accesos a los mismos”.

La curación digital agrega valor académico a los datos, que empiezan a formar parte del registro científico, y dan evidencia de la actividad de investigación. Es decir, son el soporte y apoyo en la que se basan las publicaciones científicas, por lo que es necesario que sean abiertos al público para que se pueda observar en qué se basaron esos resultados que se publican luego en los papers. “Estos datos deben estar resguardados, ser auténticos, íntegros, por lo tanto debe estar bien clara su proveniencia tanto técnica como organizativa. Es un proceso único para cada investigación, cada experiencia tiene sus propias características. Nuestra tarea es como representamos nuestro proyecto de investigación”.

Hay muchos desafíos para representar semejante proceso, y es una de las preocupaciones que tienen actualmente los profesionales que trabajan con repositorios generales. “Es muchas veces difícil plasmar todo el trabajo y que se dé cuenta de sus pasos. También es un proceso de autopublicación por lo cual hay un montón de trabajo que tiene que realizar el especialista de dominio. Son nuevas fronteras para el investigador que tiene que empezar a aprender a publicar datos”.

A su vez, Esteva puso énfasis en la motivación que tiene el científico para publicar sus datos y en la gran cantidad de datos que muchas veces se manejan. “Hay investigaciones que involucran un número impresionante de datos que muchas veces son imposibles de abordar de modo sencillo, por lo cual toma mucho tiempo y dinero. Hay que reflejar las distintas metodologías utilizadas, lo que muchas veces no coincide muy bien con la forma en la que los repositorios nos permiten reflejar estos datos”.

La especialista narró su experiencia en el desarrollo de DesingSafe-CI, un repositorio sobre datos de desastres naturales, donde se gestionan grandes cantidades de datos de investigación. “Permite también la gestión de los datos desde la planificación de un proyecto, la idea es que estos puedan ser utilizados, compartidos y analizados dentro de la plataforma”.

A partir de esta labor, Esteva afirmó que se decidió introducir e implementar formas de curación interactivas para poder facilitar el trabajo de autopublicación. Uno de los grandes retos fue el de establecer modelos de datos propios para representar diferentes formas de investigación. “Queríamos poder reflejar el proceso de investigación de campo que sucede durante y después de un desastre natural, donde científicos van al campo a observar. Requiere esto un modelo de datos distinto al usual”.


  • Periodistas: Gonzalo J. García